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El viaje

En 2009, cuando tenía 23 años, brotó dentro de mí una idea que en un principio me pareció una locura.

Me imaginé partiendo hacia tierras desconocidas, descubriendo otras culturas, devorando sus horizontes como un astronauta en planeta extraño, viviendo en la carretera a merced de lo imprevisto, sometiéndome a la experiencia de la aventura cruda. Cuanto más saboreaba esa locura en mi mente más irremediable se me hacía caminar a su encuentro. Algunos meses más tarde estaba partiendo en solitario con una bicicleta desde Barcelona rumbo a India.

 

Con un buen saco de carretes fotográficos y mis diarios en las alforjas, me dediqué a documentar con detalle mi experiencia, con la idea de realizar un libro a mi vuelta. En algunas ocasiones durmiendo en rincones salvajes y en otras acogido por perfectos desconocidos, el ritmo lento del pedaleo me permitió una convivencia reposada con la naturaleza y las culturas.

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Lo que más se queda son los hermosos encuentros humanos que le brindó su forma de viajar.

Fue acogido por personajes de lo más variopinto, desde monjas montenegrinas hasta pastores turcos, o religiosas familias iraníes. Su libro es una inspiración para cualquiera que en algún momento haya sentido la llamada de la carretera y de la aventura.

David Gray, autor de NO MUY SENSATO. Crónica de un viaje a Borneo.

El retorno

Volver después de tanto tiempo viviendo en lo desconocido es una experiencia extraña, tiene un ligero olor a muerte.

Si el viaje es un momento de gran expansión para el alma, la vuelta lo es de reflexión, de digestión. El poso que esta vivencia me dejó es algo que fui asimilando con el paso del tiempo. Probablemente reencontrarme con mi viejo mundo fue la etapa más compleja de aquella aventura, y por eso me fue imposible materializar el libro en aquel momento. Necesité años de digestión para comprender qué es exactamente lo que quería contar, cómo lo quería contar y qué era lo que me impulsaba a hacerlo.